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El reloj en hora en las cofradías de Alcalá | Por Fernando Casal

Miércoles de Ceniza y la calle Mairena bulle animada y traspasada de cabo a rabo por el cotidiano ambiente comercial. Pero en el ambiente se palpa que comienza un tiempo nuevo, un tiempo distinto. Y es que en Alcalá tenemos nuestras señales y signos específicos sin necesidad de intervenciones municipales ni ajenas a lo que es.

Igual que el día 5 de diciembre se encienden las luces navideñas con toda la parafernalia y comienza una cuenta atrás, hoy, Miércoles de Ceniza, se da inicio a una cuenta atrás. Es una bisagra anual donde las cofradías alcalareñas se voltean a si mismas. Este es el final y el año nuevo.

Hoy todos los caminos convergen en Santiago. Desde hace casi tres décadas que el aldabonazo primero se da a los pies del Divino Nazareno. Jesús es tan nuestro, tan de todos, que la visita se hace con la naturalidad y la autenticidad del arraigo. Hoy la capilla Sacramental recogerá el eco de cientos, de miles de oraciones, súplicas y acciones de gracias. Todas caben en las manos de Jesús.

El segundo aldabonazo lo dará el Señor de la Oración en el Huerto que preside el Vía Crucis de la casa Salesiana. Es el primero de los cultos públicos de esta Cuaresma que comienza. Y que, aunque penitencial, también tiene sabor a gozo y muchas ganas de calle. Tras las lluvias del año pasado, tras el tren de borrascas, tras la incertidumbre de las obras que no se acaban… El Señor sale a la calle mirando al cielo de Alcalá perfumado de las primeras bocanadas de incienso.

Y el tercer martillazo en este Miércoles de Ceniza se dará en San Sebastián. Manifiesto del Señor Sacramentado que nos recuerda el supremo sacrificio en el madero del Cristo del Amor. El Señor enhiesto con los brazos abiertos en su eterno abrazo donde también cabemos todos.

Quinario, cultos, montaje, priostias hasta las tantas, ensayos de costaleros… Y cuando nos demos tiempo la rampa de San Sebastián como el mejor de los pregones.

Miércoles de Ceniza, todo se repite, todo en orden, reloj vital en hora y discurrir del tiempo inexorable que nos acerca a los días mejores de la ciudad.

Buena y Santa Cuaresma a todos.