Las costumbres son las costumbres | Por Fernando Casal
Esta semana ha comenzado el reparto de papeletas de sitio en varias hermandades, a saber: Jesús, Perdón y Cautivo. Son las Hermandades que más tarde celebran sus cultos y por tanto adelantan el reparto a los primeros días de la Cuaresma. Es la del Cautivo de las hermandades que más tiempo y durante más horas está abierta para sacar la papeleta de sitio y poder participar en la estación de penitencia (aunque este año se puede hacer triplete: Miércoles Santo, Vía Matris y Vía Crucis de las Hermandades). Es casi un mes de atención a los hermanos procurando, en palabras de su hermano mayor, que no sea un mero acto administrativo y sí un momento de acogida en el que los hermanos van a su casa y se reencuentran consigo mismo y con su hermandad.
En estos días detrás del arduo trabajo se esconden muchas historias dignas de contar en cualquiera de nuestros boletines: el hermano que regresa a la estación de penitencia después de varios años sin hacerlo, la abuela o el padre que lleva por primera vez a su hijo o nieto, o la ausencia del que dejó su sitio para siempre y el recuerdo en la memoria de los que saben que ese hueco será ya irreemplazable.
A pesar de que haya tantos días se repite en el Cautivo un patrón que he podido observar en otras hermandades el primer día de reparto: la larga cola de hermanos que pacientemente esperan su turno como si fuera el último y no el primero. Siempre me ha llamado la atención esto. Preguntando en la cola por los motivos uno de ellos me contestó “las costumbres son las costumbres”. Los mismos hermano o hermanas, a la misma hora y en el mismo sitio como regla no escrita y que hace que lo acostumbrado sea una liturgia invariable que le da sentido a todo. Que las costumbres sigan siendo costumbres por muchos años.
