Rafael Blanco, en la memoria eterna de Sevilla

Hay hombres que son capaces de escribir sus nombres en la Semana Santa. De una manera u otra dejan grabadas sus letras en la historia de una ciudad que va de la mano con la pasión. Con esa pasión que ve en los pasos y con la propia pasión que defiende lo suyo, la historia. Y ese es el caso del alcalareño Rafael Blanco.

Este hombre, profundamente devoto de Nuestro Padre Jesús Cautivo, se vistió de heroe en febrero de 1973. Rafael, trabajador de un polvero de la calle Castilla, se encontraba en los aledaños de la hoy Basílica cuando se originó un incendio. Sin tiempo para pensar, este alcalareño se coló por una ventana y se movió a tientas por el interior del templo para, primero, abrir una pequeña puerta para que entrara más gente, y después llegar hasta el altar en el que se encontraba el crucificado de Ruiz Gijón. Allí, con la Virgen del Patrocinio ya calcinada, fue capaz de mojar la imagen del Señor con el agua de un jarrón e impedir que las llamas acabaran con la talla.

El salvador del Cachorro

Ahora, este héroe ya está junto al Padre. Hace unos días, quien aún ostentaba un cargo de oficial en la junta de gobierno de la Hermandad del Cautivo, nos dejaba. Ahora, varios son los medios de comunicación de la capital hispalense que se han hecho eco de su marcha y han hecho su último homenaje a Rafael Blanco Guillén, el salvador del Cachorro.

Referencias de medios de comunicación de Sevilla:

El Llamador, minuto 13, entrevista realizada a Rafael Blanco en un programa grabado en la Casa Hermandad del Cautivo en 2009

Pasión en Sevilla

El Correo de Andalucía