Martes Santo 2020 | El “hilo rojo” del Martes Santo

Por Miguel Ángel Márquez de la Costa.

Existe una breve historia, que incluso puede llegar a parecer cursi en algún momento, que dice que “hay personas conectadas por un hilo rojo invisible que les hará encontrarse en la vida pase lo que pase”. Y eso es lo que estoy seguro que pasará en este Martes Santo tan atípico que hoy comienza.

Los hermanos del Perdón estamos llamados por el Señor y la Virgen a conectarnos a través de ese “hilo rojo”, que podríamos cambiar perfectamente por un cíngulo franciscano.

Cíngulo, con sus tres nudos, como el nudo que hoy tenemos en la garganta los que nos sentimos protegidos por el Señor y la Virgen de las miradas altas.

Ese cíngulo invisible recorrerá las calles de Alcalá uniendo en oración a cada uno de los hermanos del Perdón, desde el barrio alto del Instituto, al Convento donde las monjas volverán a cantar a sus titulares aunque estos no salgan a la calle. Quizás en estos días comprendamos mejor la labor en encierro que realizan estas santas mujeres por la humanidad.

El cíngulo no se manchará de cera, ni caerán pétalos de los balcones de la calle Centeno, ni los pies descalzos de los nazarenos pisarán los adoquines del centro, ni los zancos se posarán en el suelo, ni crujirán los varales en las levantás… El latido del corazón será hoy el más doloroso redoble de tambor que pondrá banda sonora a un Martes Santo que parece ausente, pero que está más vivo que nunca con ese cíngulo invisible que nos une a todos.

Iba a ser un Martes Santo especial con el estreno del nuevo palio de la Virgen de las Angustias, fruto del esfuerzo de muchos. Pero Ella, en soledad, tiene el mejor palio que se puede tener hoy: el techo de la Capilla del Sagrario de la Inmaculada. No estás sola Madre mía, ese cíngulo invisible del que hablo, comienza y acaba en esa Capilla.

No habrá abrazos de hermanos satisfechos en este día, al ver a su cofradía regresar triunfante de nuevo a casa ya de madrugada. El alma está hoy fría sin ese abrazo que la recarga para comenzar a trabajar por un nuevo Martes Santo. Pero ese cíngulo invisible nos abraza a todos, para unirnos en Hermandad.

Viviremos, o ya estamos viviendo un Martes Santo distinto, donde las redes sociales harán un papel fundamental este año, pero no podemos olvidar del poder más grande que tenemos los cristianos y que es nuestra mejor arma para combatir estos momentos, y sobre todo, para unirnos en estos tiempos de distancias: la ORACIÓN.

El Santísimo Cristo del Perdón y su Madre, que por gracia de Dios es también la nuestra, la Santísima Virgen de las Angustias, esperan hoy nuestras oraciones, no sólo de sus hermanos y devotos, sino de todo el pueblo de Alcalá.

“En tu corazón está que sí haya Martes Santo” es el lema de la Hermandad estos días. Y tanto que es Martes Santo, porque en ese “hilo rojo” o cíngulo invisible que hoy nos une a todos si hay algo que no falta, es corazón, y hoy late más que nunca.