Manuel Pineda Calderón, ¿quién fue?

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Manuel Pineda Calderón nació en Alcalá de Guadaíra un 25 de noviembre de 1906. Junto a él nacía José, su hermano gemelo cuya vida no llegaría a superar el mes desde el día del parto. Falleció a los 68 años de edad a causa de un infarto  de miocardio, fechando la defunción en el 30 de diciembre de 1974.

Manuel, o Manolo como  le llamaban sus conocidos, pasó su vida junto a su hermana mayor y a su tía Concepción, ya que su madre había muerto cuando él sólo tenía tres meses de vida, debido a la debilidad que había sufrido en el doble parto de Manuel y José.

Su sentida convicción religiosa le llevó a hacerse hermano de varias corporaciones de Alcalá, en las que iba a terminar ejerciendo un sinfín de labores, desde miembro de juntas de gobierno a principal figura en la línea artística a la hora de realizar enseres, pasos e imágenes titulares y secundarias.

Sin antecedentes familiares en el ámbito de la imaginería sacra, se aficionó a este arte gracias al trabajo como panadero que realizó junto a su padre cuando intentaba aprender este oficio tan alcalareño, Pineda Calderón con la masa del pan que sobraba cada día comenzó a modelar pequeñas figuras, y aunque la imaginería fue su principal forma de expresión también trabajó el dorado y la talla de pasos o retablos, o la pintura, arte que en el tiempo libre que tenía después de trabajar con su padre practicaba en mayor medida. Es por ello por lo que se le puede considerar como un artista totalmente autodidacta que aprendió técnicas y formas de trabajar gracias a los viajes que fue haciendo por toda España y Europa, recopilando catálogos de arte allá por donde iba, convirtiendo su taller en toda una biblioteca de estos ejemplares.

Su obra, en su totalidad religiosa, está en la actualidad repartida por hasta 48 puntos de la geografía española como por ejemplo Barakaldo, Burgos, Badajoz, Cádiz, Ceuta o la provincia de Sevilla. Fue uno de los imagineros con más peticiones debido al gran mercado que ofreció la posguerra a los imagineros religiosos. Muchas hermandades que habían perdido a sus titulares durante la Guerra Civil, y otras tantas iglesias que vieron como retablos, imágenes de Vírgenes, Cristos, santos, y pinturas eran arrasadas por los radicales durante la contienda, fueron los principales clientes de Manuel. Como él, también se favorecerían otros imagineros con más trascendencia en la actualidad como pueden ser Antonio Castillo Lastrucci o Sebastián Santos. Siendo junto al primero de los mencionados, Lastrucci, el imaginero que más obras talló para toda España.

Sin lugar a dudas, su condena reside en la no autoría de alguna imagen para la Semana Santa sevillana, escaparate de todo aquel artesano que desea ver su nombre escrito en los anales de la historia. Es por este motivo por el que muchos historiadores y estudiosos del mundo del arte consideran a Pineda como el “Castillo Lastrucci de la provincia”.

Imágenes por toda España
Como ya hemos dicho, Manuel Pineda Calderón recibió encargos desde muchos puntos de España. Desde la otra punta, concretamente para Barakaldo, realizaría en 1951 un grupo escultórico que representaría el momento del Descendimiento de la Cruz, basado en el sevillano paso de la Quinta Angustia. Para la ciudad de Ceuta talló otro misterio basado en otro paso sevillano, Cristo caído, que seguía las líneas de la Sagrada Mortaja de la capital. Como éstas podríamos citar gran cantidad de obras en numerosas ciudades y pueblos, pero como ya decíamos le faltó una, la más importante: Sevilla, la ciudad que vive la Semana Santa los 365 días al año.

Su imaginería, que bebe de los grandes imagineros del barroco español, principalmente de Martínez Montañés, posee ciertas caraterísticas básicas a lo largo de toda la obra, pudiéndose relacionar cualquier imagen suya a poco que se conozcan las formas con las que él trabajaba y los grafismos que solía usar, siendo las dolorosas sus principales tallas.

La hermandad que siempre llevaría en su corazón sería la del Dulce Nombre, como no, de Alcalá, cuya Virgen titular es también obra suya -aunque en primer lugar ésta fuera ejecutada para ser Patrona de la ciudad bajo la advocación de Águila, advocación que adoptó finalmente una talla de Antonio Illanes-. Pero para el caso de esta Hermandad no sólo tallaría a la Virgen con el Divino Infante en brazos, si no que realizaría también todas las pinturas que decoran la capilla que la cofradía posee en la Parroquia de San Sebastián, así como también diseñó el paso en el que la Virgen procesiona cada mes de mayo por las calles de Alcalá.

Aunque en vida su obra ya obtuvo cierto reconocimiento, y ya el Ayuntamiento de Alcalá rotulara una calle con su nombre o le otorgara el 5 de octubre de 2002 el título de “Hijo Predilecto de la ciudad de Alcalá de Guadaíra a título póstumo“, Manuel Pineda Calderón no es extremadamente recordado en nuestros días. Comenzando por aquéllos que no pusieron los medios necesarios para que la casa que él usara como taller no llegara a convertirse en meras ruinas.

Únicamente un pequeño grupo de alcalareños, junto a alguna de las cofradías con titulares realizados por él, como la del Dulce Nombre, se acuerdan constantemente de Manolo. Tanto es así que podríamos quedarnos con una frase esgrimida por muchos paisanos y cofrades que resume la actual situación de Pineda en la memoria de Alcalá: “Si los propios alcalareños le restamos importancia a este gran hombre, ¿cómo vamos a querer que se le reconozca en Sevilla?”. He ahí donde reside el gran problema, el conformismo de los alcalareños, que, o bien por desconocimiento o bien por dejadez, no hacen grande la figura de su paisano, he ahí donde reside, por tanto, el motivo de la gran injusticia del olvido en el que ha caído el “Castillo Lastruccci de la provincia de Sevilla”.

Reportaje audiovisual realizado por la Asociación Belenista Manuel Pineda Calderón y editado en la Navidad de 2006 para conmemorar el centenario del nacimiento de Pineda Calderón

Bibliografía:

-Artículo ‘Semblanza biográfica y artística de Manuel Pineda Calderón‘ de Francisco Mantecón Campos. Publicado en el año 1999 en el Boletín Cuaresmal “Pasión y Gloria”

-Artículo ‘La Oración en el Huerto, en la obra de Manuel Pineda Calderón‘ de Enrique Ruiz Portillo. Publicado en el año 2003 en el Boletín Cuaresmal “Pasión y Gloria”