La Parroquia de Santiago bendice su nueva imagen de San Antonio Abad

Tras la monición de entrada a la Misa de la Solemnidad de Todos los Santos, el Padre Manuel María Roldán Roses, cura párroco de Santiago el Mayor, procedió a bendecir una Imagen de San Antonio Abad (San Antón), el protector de los animales. De este modo, cada 17 de enero, se bendecirán las mascotas, los animales de los fieles de esta parroquia, ante la Imagen de su Patrón.

El día elegido, era el más adecuado, un día alegre, en el que conmemoramos a Todos los Santos. Un día especial para mirar hacia el cielo, porque cerca de Dios están miles y miles de personas, hombres y mujeres, abuelos o niños, que han llegado a ser Santos, a estar en amistad con Dios. Ellos lucharon para que sus vidas fueran una imitación de la vida de Jesucristo en la Tierra. Hoy ser santos no está muy de moda. Preferimos ser vulgares, cobardes, frívolos, egoístas, soberbios, etc. Y viviendo de esa manera, ¿podremos gozar de la presencia del Señor en el cielo?

Se vivió la Eucaristía como una acción de gracias a Dios por tantas personas que han creído en Él, y que han dejado con sus vidas un testimonio cristiano de su presencia en el mundo; personas a las que debemos intentar parecernos.

En la bendición de la Imagen de San Antón, el sacerdote dijo: “Oh Dios, fuente de toda clase de santidad, míranos con bondad a nosotros tus servidores que hemos dispuesto esta Imagen de San Antonio Abad, y haz que experimentemos la intercesión de este Santo, el cual convertido en amigo y coheredero de Cristo, resplandece como testigo de vida evangélica y como intercesor ante ti”.

Y siendo bendecida la Imagen, la asamblea rezó el Gloria.

La Iglesia estaba llena, con muchos niños vestidos de Santos, pues como diría el párroco: “nosotros celebramos a los Santos, no a los espantos”.

En referencia a la Imagen que se había bendecido, dijo el Padre Manuel María, que vivió entre el siglo III y IV. Vivió más de 100 años. Aunque era muy rico, vendió todo lo que tenía, lo dio a los pobres y se fue de ermitaño, vivió en el desierto. Y allí, en el desierto de Egipto, atendió a comunidades cristianas, y a personas que necesitaban su dirección espiritual. Y lo buscaban porque todos sus consejos eran buenos y sabios.

San Antón tiene como atributo una cerdita, porque cuenta la leyenda que a este santo, que ya tenía fama de santidad en su vida, y que vivía solo en el campo, se le acercó una cerdita con sus cerditos, los cuales habían nacido ciegos. Y San Antón, con su oración, les devolvió la vista. Desde entonces, esta cerdita en agradecimiento, nunca más se separó de él. Era como su mascota. Y como él fue tan bueno con los animales, les protegía y bendecía, por eso es el Patrón de los animales. Su fiesta es el 17 de enero. Por eso, ese día, todo el que tiene animales, todo el que tenga mascota, los podrán traer ese día a la Iglesia, y aquí, ante la Imagen de San Antón, serán bendecidos.

Los niños vestidos de Ángeles y Santos, acudieron junto al sacerdote, quien hizo que se fueran presentando: San Pablo, San Antonio de Padua, San Alejandro, Santa Clara de Asís, Santa Ester, Santo Domingo Savio, Santa Paula, Santa Claudia mártir, Santa Paulina Jaricot, San Roque, San Ricardo, Santo Dominguito de Val, Santa Rufina, Santa Elena y San José Sánchez del Río.

Como explicó el sacerdote, todos los santos son amigos de Jesús. Fueron amigos de Jesús, pero no de conveniencia, sino amigos de verdad. Se mantuvieron fieles a Jesús, y son para nosotros un modelo de vida cristiana, cada uno en su época, desde los primeros siglos como San Pablo, San Antón… hasta niños del siglo XIX como Santo Domingo Savio, o del siglo XX como San José Sánchez del Río, e incluso anteriores a Cristo, como Santa Ester, que fue reina de Persia. Pero lo mejor de todo es que son también nuestros amigos. Aunque nosotros no los hayamos conocido en persona. Y los amigos hablan bien de los amigos. Pues eso es lo que hacen los santos ante Jesús, hablar bien de nosotros, de nuestros problemas. Le cuentan nuestras cosas, por eso son intercesores nuestros. Los santos no hacen milagros, los milagros solo los hace Dios; ellos lo que hacen es pedir que Dios haga el milagro. Es como buscarnos una recomendación. Por eso nos encomendamos a los Santos, para que ellos pidan por nosotros.

Hoy es un día alegre, de los más alegres del calendario. Nosotros celebramos los Santos, no los espantos. Somos cristianos, celebramos los Santos, los amigos de Dios, nuestros amigos. La Gloria de la Iglesia. Imitad a los santos que habéis escogido, a los ángeles. Imitad a estos amigos de Jesús para ser de verdad vosotros, amigos de Jesús.