Cuaresma 2016 | Besamano de Jesús Cautivo

En la inmensidad del altar mayor del templo, en su soledad, el Cautivo recibió los besos de quien los viernes de marzo pierden pie para rendirse ante Él y besar sus manos pidiéndole por lo que tengan que pedirle, por lo que quieran contarle y preguntarle. Porque aunque sus manos estén atadas, Él, todo lo puede.

El de ayer no era un viernes de marzo cualquiera, no era un viernes en el que simplemente cumplimentarle una visita, sino que era el penúltimo viernes de Cuaresma y el Señor nos prestaba sus manos para apoyarnos en ellas con el simple gesto de un beso.

Para el besamano de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, la priostía de la Hermandad ha colocado al Señor en el altar mayor de la Parroquia de San Sebastián, escoltado por sendas jarras con flores y candelabros con cera alta.

Tras Él, en el altar, la Virgen de los Dolores, que preside la Parroquia los últimos días de la Cuaresma como suele ser habitual.

Fotografías: Francisco Javier Baños