El Convento de Santa Clara acoge el Encuentro y testimonios misioneros con los miembros de la Vida Consagrada

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El pasado viernes, 2 de febrero se celebraba la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, con el lema “La Vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios”. La Parroquia de Santiago de Alcalá de Guadaíra, en su Semana Grande de Misión, preparó en la Capilla del Monasterio de Santa Clara un encuentro y testimonios misioneros con los miembros de la Vida Consagrada de la Parroquia (Hermanas Pobres de Santa Clara, Hijas de la Caridad y Siervas del Hogar de la Madre) y las Misioneras de Acción Parroquial que desarrollan su labor en la Parroquia de San Agustín. Presidía el encuentro la Bendita Imagen de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia, vestida para la ocasión en el Día de la Candelaria.

El encuentro se inició con el Canto de Entrada interpretado por las Hermanas Clarisas, en una Capilla llena de fieles dispuestos a escuchar los testimonios de los Consagrados; a conocer de primera mano sus carismas, y cómo viven personalmente su entrega a Dios.

Como indicó el Padre Óscar Díaz, Vicario Episcopal para la Nueva Evangelización, son diferentes carismas pero identificados por un denominador común: el Amor.

El encuentro fue dirigido por el Padre Manuel María Roldán Roses, párroco de Santiago (a cuya collación pertenece el Convento), que iba realizando Lecturas de la Palabra de Dios, y cediendo la palabra a las representantes de cada Orden, Congregación, Sociedad de Vida Apostólica…

En representación de las Hermanas Clarisas intervino la Reverenda Madre Abadesa, Sor María del Águila, alcalareña que ingresó en el convento con 17 años, y proporcionó el testimonio del Carisma Clariano-Franciscano, transmitiendo la felicidad de su vida contemplativa, vida de oración, de trabajo y de vida fraterna. Las Clarisas, que son monjas de clausura, siguen a Cristo mediante la oración, la pobreza evangélica y la Fraternidad, viviendo la alegría Franciscana del Evangelio. La Orden Religiosa de Santa Clara, con más de ocho siglos de existencia, es la más antigua de las que dieron su testimonio en el encuentro, y la más antigua en la ciudad, en la que se mantiene desde 1597.

En representación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, habló Sor María Luisa, pequeña de estatura, pero con una gran capacidad intelectual y un corazón enorme, como corresponde a las Hijas de la Caridad, entregadas a Dios en los pobres. Aunque la gente cree que son monjas, las Hijas de la Caridad pertenecen a una Sociedad de Vida Apostólica de derecho Pontificio, y no hacen votos perpetuos, sino que lo renuevan cada año. Desarrollan su labor por todo el mundo al servicio a los pobres y a los enfermos. En Alcalá regentan la Residencia La Milagrosa y la Casa Rosalía Rendú.

En representación de las Siervas del Hogar de la Madre intervino la Hermana Virginia quien explicó que son la congregación más joven de las representadas en la ciudad, con casas en cinco países. En Alcalá están al cuidado del Santuario del Águila, por eso se las conoce como las monjas del Águila. Sus misiones son la defensa de la Eucaristía, la defensa del honor de la Virgen María, especialmente en el privilegio de su virginidad y la conquista de los jóvenes para Jesucristo. Para ellas, María es su Modelo, Madre y Maestra. El principal medio que utilizan para acercar los jóvenes al Señor es ponerlos en contacto con la Eucaristía y con la Virgen María.

Finalmente intervino, en representación de las Misioneras de Acción Parroquial, la Hermana Concepción. Esta congregación que tiene sus orígenes en 1939, permite consagrarse a Dios en la vida religiosa sin renunciar a las tareas de la parroquia. Es, precisamente, en la parroquia donde se desarrolla su carisma, ayudando al párroco y vicarios en todo el apostolado que se les asigne: catequesis, despacho parroquial…Tienen la maleta siempre preparada, dispuestas a marchar donde les mande su Congregación. Su carisma se resume en revitalizar y fortalecer la vida en las parroquias donde están presentes, dando en ellas testimonio de vida evangélica y resaltando el sentido profundo de Iglesia, de comunión y participación.

Tras escucharlas a todas, queda patente la alegría de abandonarlo todo por el Señor, porque el amor de Dios es fiel siempre, no desilusiona, no defrauda.

Todos los fieles se unieron en la oración al Padre. Y finalmente, las Hermanas Clarisas cantaron a la Virgen  “Plegaria a Nuestra Señora de los Ángeles”. Tras la fotografía de conjunto, los asistentes pudieron subir al presbiterio a besar la mano de Nuestra Sra. Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia del Género Humano, Titular Letífica de la Sección Adoradora de Alcalá de Guadaíra de la Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna Española, que reside en el Monasterio de Santa Clara.