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Cerrado el ciclo eucarístico en Alcalá de Guadaíra

Con La intima y solemne Procesión del Santísimo Sacramento, organizada por la Antigua y Franciscana Sección de Alcalá de Guadaíra, de la Venerable Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna Española, se cerró, un año más, el ciclo Eucarístico de los actos que la ciudad del Guadaíra ha venido celebrando en honor a Jesús Sacramentado, por sus Hermandades y Parroquias.

Efectivamente, el sábado 20 de junio, a las 19:30 horas, esta Sección Adoradora, acompañada de representaciones de las Hermandades Sacramentales de Ntro. Padre Jesús Nazareno, del Santísimo Cristo de la Bondad (Borriquita), de Ntro. Padre Jesús del Soberano Poder, y de las Hermandades de Nuestra Señora del Águila Coronada, de San Mateo Evangelista, de Ntro. Padre Jesús Cautivo, del Santísimo Cristo del Perdón y de Nuestra Señora del Rocío, así como de las Agrupaciones Parroquiales del Rosario de Santiago y del Santísimo Cristo de San Miguel, celebró, como colofón al Quinario en honor y gloria de Jesús Sacramentado, la Solemne Función Principal de Instituto, en la que también se hicieron presentes, el Pregonero de la Eucaristía de este año de 2015, y las Hijas de la Caridad, entre los fieles que llenaron el templo.

En esta ocasión, la Función fue oficiada por el Rvdo. P. D. Manuel Ángel Cano Muñoz, sacerdote Trinitario, coadjutor de la parroquia de Santiago, muy conocido y querido en Alcalá por la labor que lleva a cabo con la Asociación AFAR, quién también había predicado el Quinario, estando amenizada por los dulces cánticos de las Hermanas Clarisas que, desde el Coro, cantaron las diversas partes de la Misa de Pío X (Kyrie, Gloria, Sanctus, Agnus Dei), así como otros motetes y bellas composiciones. El sacerdote estuvo asistido en el altar por el acólito Antonio Romero Ramos. Se comenzó la Santa Misa con la incensación del altar, como corresponde a una solemnidad de este tipo, para, tras el Evangelio, escuchar la sencilla y preciosa homilía del Rvdo. Manuel Ángel, que tan bien sabe llegar al corazón de los fieles con sus siempre acertadas palabras sugeridas, como él mismo dice, “por el Espíritu Santo”.

Tras el Credo, se realizó la Protestación de Fe, con el rito breve, forma utilizada, entre otras Instituciones, por el Excmo. Cabildo Metropolitano de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. Dicho rito consiste en que la fórmula de juramento, leída desde el ambón por el Presidente, es jurada, en lugar de por todos los presentes, sólo por una representación de los mismos, esto es, por miembros del Consejo de Gobierno, puesta la mano derecha sobre el Evangelio, con la tradicional fórmula: “En nombre y representación de todos los adoradores de esta Antigua y Franciscana Sección de Adoración Nocturna de Alcalá de Guadaíra, así lo prometo, así lo juro, así lo confieso, así Dios me ayude y estos sus Santos Evangelios. Amén.” Lo así jurado, además de todos los dogmas y misterios de nuestra Religión Sacrosanta, especialmente el de la real y verdadera presencia de Cristo en las Sagradas Especies Eucarísticas, y todos los referidos a la Santísima Virgen María, incluía, por octavo año consecutivo defender “el milagro de la vida humana desde el primer instante de la concepción en el vientre materno, hasta que Dios nos llame a su presencia al final del camino, siguiendo las enseñanzas del Magisterio Pontificio”. Incluyó también una especial y filial adhesión al Sumo Pontífice. Al término de la misma, en las Preces, se pidió, de manera especial por el restablecimiento del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra, Obispo Auxiliar de Sevilla.

En el Ofertorio, mientras el celebrante incensaba las Ofrendas y el altar, se realizó la colecta, íntegra para las Hermanas Clarisas, y se repartió una bella estampa a todos los asistentes, impresa y regalada por un adorador de la Sección. En la misma aparece Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia del Género Humano, Titular de la Sección, de medio perfil, con una alegoría de la Eucaristía en la parte superior derecha, entre ángeles, como recuerdo de la Función.

Al término de la Comunión, que fue repartida bajo las dos especies, como suele hacerse en esta Solemnidad, comenzó a prepararse la Procesión, que comenzó con la Exposición del Santísimo, entre los sones del tradicional “Pange lingua”, himno eucarístico por antonomasia, escrito por Santo Tomás de Aquino; se repartieron las velas a todos los asistentes, que formaron filas tras la bandera de la Sección que abría el cortejo, y que cerraba el palio de respeto que cubría la Majestad de Dios. Se recorrieron los patios y claustros y se hizo estación en los dos sencillos pero encantadores altares preparados por las Hermanas Clarisas, donde fue incensado el Santísimo, siguiendo el ritual, para continuar por la acera de la calle Nuestra Señora del Águila y entrar de nuevo en la iglesia. El palio fue portado en tres relevos, por miembros de todas las Corporaciones asistentes, y por adoradores.

Una vez dentro, se procedió a la bendición con el Santísimo Sacramento, mientras la bandera de la Sección era rendida por el abanderado, José López Fuente, ante su Divina Majestad. Con las alabanzas finales y el cántico “De rodillas, Señor, ante el Sagrario”, finalizó la jornada, y con ella, todas las celebraciones eucarísticas que durante estos días se han dedicado al Dios del Amor, hecho Pan para permanecer con nosotros; celebraciones que se abrieron el 29 de mayo con el sentido y magnífico pregón de D. José Manuel Medina Picazo, en la VII Exaltación Eucarística de Alcalá de Guadaíra, y que ahora se cerraban en el mismo lugar: el Monasterio de Santa Clara, fundado aquí desde finales del siglo XVI.