Junto al discípulo amado, compartiendo el dolor de la muerte del
Hijo junto a San Juan Evangelista. Así se encontraba
Nuestra Señora de la Amargura en el besamanos celebrado durante
todo el día de ayer. Elegante altar montado en la capilla de la
Hermandad en la Parroquia de San Sebastián. Emplazamiento más
recogido y reservado que el altar de la Parroquia, donde ya se
encontraban dispuestas las imágenes de la Hermandad del Santo
Entierro para el Quinario.
La Virgen de la
Amargura, junto a San Juan, ocupaban el espacio central de la
capilla, a los pies del Santísimo Cristo del Amor, ambos sobre una
peana. Únicamente dos puntos de luz iluminaban la estancia, uno a la
Virgen de la Amargura y el segundo al Señor del Amor. A cada lado
los faroles de entre varales del paso de palio, completándose el
altar con cuatro ciriales, dos en cada lado, y dos faroles. Cinco
centros florales ponían el toque floral al besamanos.